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lunes, 08 de febrero de 2010
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El populismo del té E-Mail
escrito por jshm   
lunes, 08 de febrero de 2010

Bolsa de té Un rabioso movimiento político se activa en los Estados Unidos con llamados a la revolución. Su radicalismo verbal es inquietante. Hablan de una segunda guerra civil; citan al demócrata que llamaba a regar periódicamente la libertad con sangre de tiranos y patriotas; describen a su enemigo como un extranjero peligroso. Le pintan bigotito hitleriano; lo llaman socialista europeo, lo retratan como un psicópata criminal. Obama?si vale la expresión?es su blanco favorito, pero su furia se dirige a toda la clase política. Washington es el lugar maldito: la capital de las élites, el lugar distante que se empeña en confiscar libertades, elevar impuestos y entregar a la patria a sus enemigos. En los argumentos y en los reflejos del movimiento toma cauce una vieja tradición norteamericana que sospecha de la centralización y la fiscalidad, pero se expresa con nitidez la condición de cualquier populismo. Sea de izquierda o de derecha; de trópico o boreal, socialista o adorador del mercado, el populismo tiene rasgos comunes que brincan a la vista.

El primero es el tono de su política. El activismo conservador que ha despertado en los Estados Unidos no convoca a una causa cualquiera. Sus voceros en el radio y la televisión se desgañitan gritando alarma por la pérdida de las libertades y de la patria. El país está deslizándose al comunismo. Un presidente, en alianza con la élite izquierdista, pretende arrebatarle el alma a los Estados Unidos, dicen. A Obama lo retratan como un musulmán marxista que pone en riesgo la sobrevivencia de una nación cristiana y libre. Todos los enemigos de la nación se asocian para convertir a la nación elegida en lo que Dios no quiso nunca que fuera. Frente a la magnitud de estas amenazas, su política no puede ser ordinaria. No enfrentan simplemente a una administración extraviada o a un gobierno con ideas perjudiciales. Su batalla es contra quienes quieren destruir la esencia nacional. Por ello se llama a una movilización que no es simplemente acudir a depositar un papelito cuando sea el día de las elecciones. Se convoca a una movilización intensa, a la participación y aún al sacrificio. Se llama a recuperar el gobierno. Ahí está su gran atractivo y su enorme fuerza. El populismo despierta a la política a muchos para los que la cosa pública resultaba indiferente. El populismo involucra intensamente al ciudadano, lo entusiasma y, en alguna medida, lo posee. El discurso populista transforma toda controversia en épica histórica, si no es que en una misión religiosa. La desmesura es su característica saliente. ¿La ideología de Barack Obama? Afroleninismo, gritó alguien en una de las concentraciones recientes. Al populista, el afán de ponderación le parece preocupación de señorito.

La segunda nota del populismo es la claridad de su identidad: el pueblo finalmente se encuentra para defenderse de las élites. Ellas se han asociado desde hace tiempo para arruinarlo. Gobernantes, banqueros, lobistas, políticos de todos los partidos, unidos en la promoción de sus intereses. Ahora el pueblo ha cobrado conciencia de su condición y se presta a recuperar lo que le pertenece. Por ello la política populista es binaria y, en última instancia, conspiratoria. Su cuento es sencillo: nosotros contra ellos; los patriotas contra los traidores; el pueblo contra los de arriba. Una separación tan tajante conduce fácilmente a la desconfianza de todo lo que provenga del campo enemigo. Lo que digan el gobierno o ?sus? medios será inevitablemente una farsa. Los políticos profesionales serán siempre sospechosos. Sólo es confiable el pueblo y los órganos del movimiento. Será de ahí que nace la propensión del populismo a vivir en el mundo del conspiratismo: todo lo que sucede se explicará por los encuentros secretos de los poderosos que juegan a las cartas con el mundo. La razón, por supuesto, queda pisoteada por la certeza de la teología conspirativa. El populista se envuelve en sus prejuicios: toda información que contradice su visión del mundo es instrumento del enemigo para lavarle el cerebro a los otros.

Las reglas suelen ser también una incomodidad para los populistas. Si lo que la gente quiere es tan claro; si los intereses del pueblo son evidentes, para qué perder el tiempo con rodeos y procedimientos. Sarah Palin, unas estrellas del movimiento conservador, reiteraba hace un par de días la molestia de que los malos tuvieran derechos y que el presidente exigiera respeto por ellos. Necesitamos un comandante en jefe, dijo Sarah Palin, no un profesor de Derecho. La línea es elocuente. Recoge el fastidio que le causan las reglas y el antiintelectualismo del temperamento populista. Ahí están los ingredientes del caldo populista: incendio de la pasión política que modela a un pueblo que no tiene por qué atender las inoportunas restricciones legales.


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Una joya del populismo del té E-Mail
escrito por jshm   
lunes, 08 de febrero de 2010

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Hey Krugman E-Mail
escrito por Onésimo Flores   
sábado, 06 de febrero de 2010

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La falta de apatía y sus consecuencias prácticas E-Mail
escrito por Onésimo Flores   
viernes, 05 de febrero de 2010
En los últimos meses, la exitosa explosión de twitter como herramienta para el activismo político ha puesto en tela de juicio el argumento del “ciudadano apático”. Aparentemente, y muy a pesar de lo que reflejen las encuestas, no es cierto que las nuevas generaciones están divorciadas de “lo público”. Aquí hay una posible explicación, que forma parte del argumento principal de “Authoritative Governance” (2009), el último libro de Marteen Hajer.

Les pido una disculpa por no traducir pero es el fin del semestre académico y ando un poco corto de tiempo.

“Twentieth century politics was always based on either representation of groups through leaders of formal organizations (with memberships, membership contributions, statues, etc) or through social movements (which had an alternative but very visible mode of expression, eg through mass demonstrations, campaigns, or manifestations). The politics of multiples, however, is based on affinities, on stories and images that have a strong mobilizing effect. What is more, political activism might begin in government policies that people do not agree with, and that make activists out of seemingly apolitical citizens. The publics that then manifest themselves are not constitutive of governmental activity, as is assumed by the classical modernist order and its related notion of legitimacy: they are the product of it. These new political actors do not show up in surveys or membership counts. Today’s polity is one of ‘citizens on standby’: people with many political skills but who are not necessarily interested in employing them. Showing up in surveys as ‘not interested in politics’, they can transform overnight into active and capable publics if something occurs that they feel is unjust

“Citizens appear as a rapid deployment force that can mobilize and make itself felt when need be. Yet they don’t show up on the political radar of surveys and opinion polls, as their activism is not based on deeply felt beliefs but on concrete negative experience” (p. 44)

Y aquí algo sobre las implicaciones de este fenómeno para los tomadores de decisiones:

“The condition of the politics of multiplicities is that everything that is said to one audience, in one particular context, and in reply to a particular concern, is potentially relayed to other audiences that understand the message with a different frame of mind or where the message gets repackaged to suit another purpose. What seems to be crucially new nowadays is that political actors must constantly reckon with the fact that what they say at one stage, to one particular public, will often almost instantaneously reach another public that might ‘read’ what has been said in a radically different way and mobilize because of what it heard. This is the true break with the previous idea of political communication” (p. 46)

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Hopenhagen E-Mail
escrito por Onésimo Flores   
viernes, 05 de febrero de 2010

Diciembre 7, 2009. La capital danesa se convierte en capital del mundo, y cambia su nombre a Hopenhagen. Veremos que pasa.

Chequen Hopenhagen.org

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Epicentro Informativo - 2010 Febrero 5 E-Mail
escrito por Leonardo Schwebel   
viernes, 05 de febrero de 2010
Chacaltepec, Verónica González, una gordita muy ligera, bacheo en Guadalajara, y otros temas.

Epicentro Informativo - 2010 Febrero 5
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YouTube - Verónica González, una gordita muy ligera II E-Mail
escrito por Leonardo Schwebel   
viernes, 05 de febrero de 2010
YouTube - Verónica González, una gordita muy ligera II programa completo www.epicentroinformativo.com
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Estado de excepción en Los Pinos E-Mail
escrito por Leonardo Schwebel   
viernes, 05 de febrero de 2010

Poner en claro en la Constitución, hoy viernes 5 de febrero que cumple 93 años, que vivimos en una república Laica, sería el avance más significativo de una pretendida Reforma política; la especificación sería aún más trascendente que las reelección de diputados o presidentes municipales y todavía mayor que si lográramos la rendición de cuentas.

No debe sorprendernos que con la llegada del PAN a la presidencia desde 2000, una década después se ponga en la agenda un asunto de suma importancia.

La laicicidad existe, la compartimos, está insinuada, pero no está registrada como tal en la llamada carta magna.

La Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados aprobó reformar el artículo 40 de la Constitución para que la República, además de representativa y democrática, sea laica, definición con la cual se evitará ?que los valores o intereses religiosos se erijan en parámetros para medir la legitimidad o justicia de las normas y actos de los poderes?.

En estos asuntos de aniversarios, centenarios y bicentenarios, se les ha olvidado que se cumplirían 150 años de la separación Iglesia-Estado.

Tenerlo en claro en la Constitución nos salvaría de un desastre que se avecina.

No sorprenden pues las actitudes panistas de revelarnos que a lo que al país le faltan son valores. Tampoco dejemos de lado que en lugares como Jalisco, el cardenal (Sandoval Íñiguez) tiene un poder extraordinario; extraordinario en el sentido que es más que ordinario.

En Jalisco manda lo mismo el Cardenal (la Iglesia), Raúl Padilla (la UdeG), los empresarios y a veces, muy contadas, el gobernador en turno.

Jalisco no es un estado laico; como tampoco es la idea de corregir nuestros probemas con religión.

Laicicidad es la libertad de creer o no. Yo creo en preceptos de Sai Baba y debería tener la libertad de de expresar o no mis creencias.

No se trata de hacer un México incrédulo o donde creer en Dios sea prohibido o pecaminoso.

Calderón, indirectamente. Ha dado pasos hacia un estado de excepción en lugares como Ciudad Juárez, a lo que ya hay voces opositoras.

Calderón nos hizo creer que nos moriríamos de influenza humana y nos hace suponer que estamos ganando la guerra contra el narcotráfico. También ha señalado que esos jóvenes ejecutados en Juárez se lo merecían por ser criminales.

Ojo con lo que pasa en este país. La PGR no atrae este caso de Juárez pero sí se mete en el asunto de los matrimonios homosexuales.

Es preferible perseguir a los que sí matan y asesinan que a los que deciden legalizar sus orientaciones.

Calderón pierde el rumbo y ahora quiere endilgar aquello de estados de sitio, toques de queda y demás temas muy a la Chávez, muy al estilo de regímenes totalitarios.

Hay que detener a este hombre que sólo le ha hecho daño al país en salud, educación, seguridad, economía.

El estado de excepción se vive en Los Pinos donde no hay orden ni pies ni cabeza.

Apoyar la laicicidad sería evitar una catástrofe política que nos llevaría a un caos. Permitirlo sería dar un cerrojazo a la libertad.


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Pues ya tengo Google Wave? E-Mail
escrito por Onésimo Flores   
viernes, 05 de febrero de 2010

… y aunque todavía no aprendo como usarlo, hoy me sorprendieron con 15 invitaciones más para repartir. Pensé que lo más apropiado sería compartirlas con los lectores de Ciudad Posible. Así que si alguien quiere una, hágamelo saber aquí.

Por cierto, esto es Google Wave:


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Necesitamos menos cemento y más materia gris E-Mail
escrito por Onésimo Flores   
viernes, 05 de febrero de 2010

Jean Meyer reclama un nuevo modelo urbano:

La crisis nos debería dar la oportunidad de inventar nuevos modelos urbanos, para tener ciudades poderosas, creativas, respetuosas del ambiente, en lugar de dejar expandirse al infinito cemento, basureros, autopistas y barrios nuevos que parecen panteones. Enfermo al ver a la salida de México y Guadalajara, Irapuato y Salamanca, Zamora y La Piedad, millares de casitas idénticas, pegadas las unas a las otras, que parecen cajas de zapatos o evocan los siniestros gallineros industriales vecinos. Esterilizan el campo, se propagan como una inundación, trepan las lomas, no tienen espacios para la vida social y sus dizque urbanistas no plantan árboles.

Nada que ver con París, Nueva York o México ?el corazón de estas tres metrópolis, no su periferia? que cuentan entre las ciudades más verdes del mundo, como se puede ver en las fotos aéreas de Google Earth y Geoportail.fr. Necesitamos menos cemento y más materia gris. Puede ser un progreso individual para una familia pasar de un jacal perdido en el campo, de un tugurio o de una barriada perdida a una casita de poquísimos metros cuadrados, pero ¿podrá prender una verdadera vida urbana en lugares tan inhóspitos?

Necesitamos hacer inversiones consecuentes en la vivienda, en los transportes públicos dentro y entre las ciudades. El auto tuvo un papel decisivo entre 1950 y 1990, pero ahora nos está destruyendo, asfixiando, paralizando. En lugar de construir segundos niveles, vías rápidas, puentes, túneles y pasos a desnivel, para resolver unos problemas de tráfico que no tienen solución porque el crecimiento del parque vehicular rebasa las obras, nuestros ?urbanistas? debieron, deben y deberán gastar estos miles de millones de pesos en trenes y tranvías que, a diferencia de los coches, no contaminan y son medios de transporte democráticos e igualitarios.

El texto completo está acá.


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AVISO- ESTAMOS REMODELANDO E-Mail
escrito por Onésimo Flores   
viernes, 05 de febrero de 2010

Amigos, como podrán observar, estoy en el proceso de modificar este blog.  Seguiré subiendo mis artículos editoriales, y poco a poco iré mejorando el diseño de la página.

Después les digo por que abandoné a blogger, y mis aventuras aprendiendo a utilizar wordpress.

Por lo pronto, sigo en www.twitter.com/oneflores.


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